La colaboración entre Guillermo Jester y Elsa y Elmar se desarrolló a lo largo de distintas presentaciones en vivo, construyendo una relación creativa continua en torno al vestuario escénico.

A través de múltiples conciertos —incluyendo escenarios como Pal Norte 2024 en Monterrey, así como presentaciones en Ciudad de México y Puebla— la artista incorporó piezas de la marca como parte de su identidad visual en el escenario.

Uno de los elementos centrales de esta colaboración fue el uso recurrente de plisado artesanal, realizado por Esperanza Pérez en Amatenango del Valle, Chiapas. Esta técnica, distintiva del lenguaje de la marca, aportó movimiento, textura y presencia a cada una de las piezas utilizadas en vivo.

Entre los looks más representativos se encuentra el vestido Sbak, una pieza emblemática dentro del archivo de la marca, reinterpretada en el contexto escénico como una extensión natural del cuerpo y del performance musical.

Además de integrar piezas existentes, se desarrollaron diseños sobre medida específicamente para la artista, explorando siluetas fluidas, estructuras ligeras y una estética alineada con el universo de Guillermo Jester, manteniendo siempre un balance entre fuerza visual y funcionalidad en escena.

 

Más allá de una colaboración puntual, este proceso se construyó desde la cercanía y la confianza creativa, permitiendo que el vestuario evolucionara junto con las distintas presentaciones y formatos en los que la artista se presentó.