La colección Umbrales Latentes fue presentada por primera vez en La Semana de la Moda Guatemala, marcando el inicio de un nuevo capítulo en el desarrollo de la propuesta.
Con una selección inicial de 15 looks, la presentación funcionó como un primer acercamiento a la colección: un ejercicio de transición donde las prendas exploran el cuerpo como un territorio en constante cambio. Más que estructuras que definen, las piezas operan como capas de contención, permitiendo que quien las habita se mueva entre distintos estados —emocionales, identitarios y sociales—.
La colección mantiene una silueta amplia y frontal como gesto recurrente. Esta repetición no busca uniformidad, sino insistencia: una forma de desplazar las nociones tradicionales de género y proporción, abriendo espacio a lecturas más libres del cuerpo.
Un elemento central es la reinterpretación del mandil, integrado desde una perspectiva contemporánea como extensión del cuerpo y no únicamente como referencia utilitaria. Este gesto dialoga con los orígenes del vestir cotidiano en comunidades de Chiapas, donde textiles similares acompañan la vida diaria como abrigo, carga y protección.
Los textiles de cuadros, presentes a lo largo de la colección, retoman estas referencias y las trasladan a un contexto editorial, manteniendo su carga simbólica y funcional.
La colección incorpora técnicas artesanales desarrolladas en colaboración con artesanas, incluyendo el plisado a mano realizado por Esperanza en Amatenango del Valle. Este proceso, central en el lenguaje de la marca, introduce ritmo, estructura y movimiento en las prendas.
La presentación en Guatemala no plantea una colección cerrada, sino un punto de partida. Umbrales Latentes continuará desarrollándose en futuras presentaciones, expandiendo el número de looks y profundizando en sus exploraciones formales y conceptuales.
